
...last nite she said
Oh baby I feel so down
Lo indudable es que el hombre de corrientes y esmeralda, aunque millonario en reservas sexuales y apetecedor de ellas, es caballero de amistad y no de amor. El amor es entrega, cesión de destinos, y el hombre de corrientes y esmeralda, demasiado leal con su propia vida, no la confia enteramente a nadie. El convite del porteño no es, pues, de amor, y sin intervencion del amor, el estado civil es una formalidad; a lo mas, una transacción de compatibilidades sexuales, legales o ilegales, sin mas ulterioridad para la soledad de su espiritu que la del comercio entre dos personas. El hombre se casa por desgano: "por que es hora de dejar de andar haciendo disparates"; por que las mujeres de sus amigos le han hurtado sus amigos ; por que sus sentidos le arman una asechanza y le hacen creer que esta enamorado de un talle, de unas piernas, o de unos ojos; porque le atrae el utopismo de un retiro en que podrá tirarse a divagar y charlar con sus camaradas reconquistados; por que asi elimina todas las visicitudes del problema sexual y "estará tranquilo"; por que, negligentemente, se abandona a las confabulaciones que las mujeres traman contra el "hongo soltero", y "total hay que casarse alguna vez y ella es bastante bonita y de buen caracter".
Soltero o casado, el hombre de corrientes y esmeralda es un hombre que esta desnudo y solo en el interior de su escéptico baluarte verbal, que esta solo entre dos millones de hombres y mujeres que estan solos.
EL HOMBRE QUE ESTA SOLO Y ESPERA
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